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Por qué cada vez más regiomontanos compran casa en Texas: lo que dice el reporte NAR 2026

Si tienes la impresión de que cada vez más conocidos —familiares, socios, compañeros de la escuela de tus hijos— están comprando una propiedad en Texas, no es solo percepción. Los datos más recientes del sector inmobiliario en Estados Unidos confirman que México, y en particular el norte del país, está detrás de una parte importante de esa tendencia.

La National Association of Realtors (NAR), la asociación más grande de agentes inmobiliarios en Estados Unidos, publica cada año el reporte "International Transactions in U.S. Residential Real Estate". Es la fuente más citada del sector para medir cuánta vivienda compran los extranjeros en ese país, y de dónde viene esa demanda.

Según el reporte correspondiente al periodo de abril de 2025 a marzo de 2026, los compradores extranjeros adquirieron 67,100 viviendas en Estados Unidos, por un total de $45,300 millones de dólares. Casi la mitad de esas operaciones, el 48%, se pagaron de contado, sin financiamiento bancario de por medio.

México fue el segundo país de origen de esos compradores, con el 14% del total, solo detrás de Canadá. No es una posición nueva —México lleva años entre los primeros lugares—, pero sí confirma que el interés no ha bajado, incluso con un dólar que sigue caro para el bolsillo mexicano.

Dentro de ese 14% nacional, Texas concentra una parte desproporcionada. De acuerdo con datos de Texas Realtors para 2026, los compradores mexicanos representaron el 35% de todas las transacciones residenciales internacionales en el estado, un alza frente al 30% del año anterior. Esto ocurrió sobre un total de aproximadamente 7,780 transacciones internacionales en Texas, 4% más que en el periodo previo. Dicho de otra forma: de cada 10 compradores extranjeros que cerraron una operación en Texas, más de 3 fueron mexicanos.

¿Por qué Texas específicamente, y por qué tantos compradores del norte de México? La cercanía geográfica es el primer factor obvio —San Antonio, Austin y Houston están a unas horas de carretera o de vuelo desde Monterrey—, pero no es el único.

Para muchas familias regiomontanas, comprar en Texas funciona como una forma de diversificación patrimonial: tener un activo denominado en dólares, fuera del ciclo económico y cambiario de México, representa una cobertura razonable para quien ya tiene la mayor parte de su patrimonio en pesos. Eso no cambia según el gobierno en turno ni según la coyuntura política del momento; es una lógica financiera que se repite en distintos ciclos.

También pesa el factor educativo y familiar. Un número importante de estas compras está ligado a hijos que estudian en universidades estadounidenses, o a familias que buscan una segunda residencia donde pasar temporadas largas sin depender de hoteles o rentas de corto plazo. Y para quienes tienen negocios con operación o clientes del lado estadounidense de la frontera, tener una base física en Texas simplifica la logística de viajes de trabajo frecuentes.

Hay además un componente de percepción de estabilidad: un sistema de propiedad privada con reglas claras, procesos de compraventa estandarizados y un mercado de reventa líquido, que da a algunos compradores una sensación de certeza adicional frente a decisiones patrimoniales de largo plazo.

Lo que casi nunca se menciona es que comprar cruzando la frontera no es idéntico a comprar en México, aunque el proceso se sienta parecido en la superficie. Las reglas de título de propiedad, los impuestos locales a la propiedad (que en Texas se pagan cada año y varían según el condado), el manejo de la declaración fiscal en ambos países y los requisitos de financiamiento para no residentes son distintos, y conviene entenderlos antes de firmar una oferta, no después.

En Hassaf BR hemos visto crecer este interés de cerca: varios de nuestros clientes residenciales en Monterrey y San Pedro, después de consolidar su patrimonio en México, empiezan a preguntar por opciones en Texas o Florida como siguiente paso. Por eso mantenemos representación de proyectos en ambos mercados, para acompañar esa decisión con la misma lógica de datos y debida diligencia que aplicamos en cualquier operación local, en lugar de dejar que la familia navegue sola un proceso con reglas distintas a las que está acostumbrada.

La tendencia que muestra el reporte NAR 2026 no parece coyuntural. Lleva varios años sostenida, y el peso de los compradores mexicanos en las transacciones de Texas —de 30% a 35% en un solo año— sugiere que, si acaso, va a seguir subiendo. Para quien ya trae la idea en mente, entender el "por qué" detrás del dato ayuda a decidir con más información, en lugar de simplemente seguir una moda entre conocidos.

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